Desde niña tuve una fascinación por la voz. Es tan polifacética. Por medio de ella se expresa amor, se apoyan causas justas, se ríe a carcajadas, se resuelven situaciones, se arrulla y se canta.

El corazón tiene memoria porque late fuerte cuando escuchamos la voz del que amamos: hijo, madre, padre, amado, amigo, Dios.

Asimismo, se descubre nuestro coraje por la voz. Da gritos de miedo, deja escapar la pasión y tiembla en momentos de desesperación. Es tan práctica que a veces el no usarla, habla tanto como ella.

Por esta y tantas razones soñaba utilizarla para dejar huellas. Hoy doy vida a las palabras por medio de mi voz en cada proyecto que realizo.

La voz es el micrófono del corazón.

La pasión por la locución y por mi idioma me han inspirado por más de 25 años a cultivar nuestro Español Latino Americano en cada rincón de mi amado Puerto Rico por medio de excelentes estudios de grabación, producciones y agencias publicitarias. En la actualidad, gracias a la tecnología, puedo compartir esa pasión de igual manera alrededor del mundo.